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Por qué hice NavTorá

Antes de oficiar Iamim Noraim en Formosa, uno de mis mayores miedos era no encontrar las aliot en el sefer. Así empezó esta app.

En mi Bar Mitzvá, como en casi todas las kehilot conservadoras, tuve una formación muy buena y muy completa, pero no me enseñaron a leer Torá. Me enseñaron a leer mi aliá.

Por mi educación formal, puedo leer un texto en hebreo, aunque para hablar mi nivel no es muy alto. Si preparo el texto y repaso las palabras con un moré, puedo leer aliot. Hace poco aprendí taamei hamikrá, y me ayuda muchísimo a preparar una aliá para leerla yo.

Iamim Noraim en Formosa

Vengo estudiando con el rab Meir Szames en La Ieshive, y él me presentó la oportunidad de ir a oficiar Iamim Noraim en la kehilá de Formosa.

Mati y Bet Fleischer con talit, sentados frente al arón hakódesh
Con Bet Fleischer, en Formosa.

Tengo formación comunitaria (la cuento en Sobre mí) y ya había oficiado servicios de juventud en mi comunidad, Bet Hilel. Sin embargo, nunca había oficiado tanto, ni lejos de casa. Me daba mucho miedo por varios lados: leer tantas aliot, tocar el shofar, responder preguntas y aprender la tefilá.

Para todo eso me pude ir preparando. Durante varios meses me junté todas las semanas a estudiar con Bet Fleischer, con quien compartimos la tarea de oficiar, por videollamada, en persona y en tefilot. Estudié las aliot y me preparé en un montón de frentes.

El miedo a no encontrar las aliot

Pero una de mis mayores ansiedades era llegar y no poder encontrar las aliot en el sefer. Allá nadie sabía leer del sefer, y me daba miedo no tener señal para llamar a mi rab. Hablé con amigos y referentes, y cada uno me daba un consejo muy distinto. Eso solo me generaba más preocupación, y cada vez faltaba menos para el viaje.

Así que empecé a estudiar cómo funciona un sefer, qué tan estándar es la forma de escribirlo y cómo se arman las columnas. Y así empecé a programar. El primer MVP usaba la API de Anthropic para leer la columna (lo cuento en La primera versión de NavTorá).

En el Beit HaKneset

Mati y Bet Fleischer en la puerta de la Sociedad Israelita
En la puerta de la Sociedad Israelita.

Cuando llegué a Formosa y fuimos al Beit HaKneset, una de las primeras cosas que hicimos fue poner el sefer en su lugar. De forma totalmente orgánica, se empezaron a acercar los chicos que estaban ayudando a sus padres a preparar todo para la primera noche de Rosh Hashaná. Querían ver y entender ese pergamino que yo estaba usando (¡y que también les pertenece!).

Es un pergamino pesado, que hasta a mí me intimida por las palabras y las enseñanzas que tiene, y también por su letra, que ellos vieron poquísimas veces. Aun así, tiene la magia de atraerlos y de que quieran conocer de qué se trata. El sefer les resulta familiar porque es nuestra tradición milenaria, aunque lo estén viendo casi por primera vez.

Con esa misma curiosidad, yo intentaba disimular mi miedo. En eso, el MVP de esta app, que había hecho para mí, me dio resultado. Los chicos me ayudaron a enrollar, y lo convertimos en un momento educativo muy valioso.

Mati con el teléfono frente al sefer abierto sobre la bimá
Buscando el lugar en el sefer.
Mati mostrándoles el sefer abierto a dos chicos
Los chicos, mirando el sefer.

NavTorá hoy

Desde entonces mejoré NavTorá, para que sea accesible para cualquiera y no dependa de proveedores de IA. Hoy lee el sefer con una red propia, directamente en el teléfono. Además, fue un desafío tecnológico hermoso (lo cuento en Cómo NavTorá sabe en qué columna está abierto el sefer).

Leer del sefer

Todos los judíos tenemos amor por la Torá, pero hay barreras que hacen difícil el acceso. Internet nos permitió llegar a fuentes ancestrales, con traducciones, explicaciones, comentarios, discusiones y ensayos de todas las corrientes y movimientos.

El movimiento conservador hizo una responsa muy interesante sobre esto (la resumo en Qué hacer cuando nadie sabe leer la Torá). Básicamente, dice que si nadie sabe leer la Torá, eso no habilita a leer de un jumash, y que hay que hacer todo lo posible para leer del sefer. Tiene sentido, porque todo el ritual de la lectura de la Torá es único y hermoso, incluso desde la preparación del día anterior.

Espero que NavTorá les sirva a otras kehilot y a otras personas en mi misma situación, y que todos puedan seguir manteniendo la tradición de leer directamente de la Torá.

Agradecimientos

Gracias especialmente a mi rab, Meir Szames, que me presentó esta oportunidad. Gracias también a La Ieshive, a Bet Fleischer, con quien preparamos todo y compartimos la tarea, y a toda la Sociedad Israelita de Formosa.